miércoles, 11 de agosto de 2010

A las vacas les gusta mucho la sal








Manuel Fernández, autónomo del ramo de la electricidad, es a su vez el vaquero familiar. Cuida de las vacas, llevándolas a los prados en verano y estabulándolas en invierno. Tiene una treintena de cabezas en Ventaniella, en el hayedo de la Salguerosa, a 1185 metros de altura cruzado por el río Ponga, que en esa zona acaba de nacer en la fuente de la Salguerosa.
Una coincidencia hizo que ese día nos conociéramos allí, cuando iba ha echarle un ojo a sus vacas y les llevaba la tan apreciada sal.
A las vacas, como a cabras, caballos etc. en verano y en los puertos, les encanta que las conviden a sal. A una voz de su dueño, las vacas avanzan nerviosas acercándose a él, que les lleva la sal. Se arremolinan, se empujan, te presionan, para que les des cuanto antes la sal; esa sal que les activa el trote desde lejos. Se relamen, sacan su oscura lengua, chupa que chupa, en la mano de su dueño, en la piedra en donde éste ha dejado parte de la sal. Qué contentas se ven a las vacas con un poco de sal. ¡Quién lo diría! Para un profano como yo en estas lides vacunas, es todo un descubrimiento.
Desde luego empujar... empujan; mientras fotografiaba a D. Manuel el vaquero, dándoles la sal, una de ella debió de pensar que yo no les daba nada de sal y me dio con su testuz a modo de aviso... por poco salado, digo yo. Confirmo y certifico que a las vacas ¡les gusta mucho la sal! y yo sin saberlo... y eso que me apellido novillo.

Las Razones
Parece ser que la sal es uno de los minerales más importantes en la alimentación de las vacas, junto al fósforo y al calcio; mientras que otros minerales como el magnesio, cobre y zinc solo son requeridos en algunos hábitats específicos donde la vegetación sea pobre en dichos nutrientes. Obviamente, estamos hablando de las vacas utilizadas por el hombre para explotarlas; pues los bovinos en la naturaleza, no requieren suplementos. Pero ya que obviamente hablamos de la gran mayoría de las vacas, explotadas por el hombre, la sal es agregada precisamente para estimularles el apetito. El apetito no se incrementa "porque les da más sed".... La explicación técnica sería muy rebuscada, pero en síntesis, el aumento de apetito se da al ser estimulados los iones de cloro dentro del organismo de las vacas con ese exceso de sal, activando una señal de "necesidad de comer" en los sistemas digestivo y luego nervioso de los animales. Y sí que resulta para la ganadería, pues se ha demostrado que al aumentar la ingesta de sal en grupos completos de vacas, la producción de leche aumenta hasta en un 15%.

La Enjambrazón. La migración de una abeja reina


Días atrás de visita en Casielles, aldea de Ponga en donde vive una sola familia, los Llamazales Díaz, compuesta por el nonagenario patriarca D. Herminio, de estupendos 97 años y habitualmente tres de sus hijos, Arsenio, Cesar, Adriano y turnándose hermanas como Azucena, entre otras.
Asistí por casualidad a la Enjambrazón, la migración de una abeja reina que salía de su panal, que hasta ese momento había sido su casa habitual, para llevarse un nuevo enjambre y buscar un sitio diferente y así formar una nueva colmena. Suelen darse en verano estas migraciones y asistí a una de ellas.
He aquí el video de como D. Herminio, sus hijos y su yerno Rogelio Vega, protagonizan el intento de que las abejas formaran un nuevo enjambre en una colmena vacía que tenían preparada. Vano intento; lo que al principio parecían que habían logrado, que se quedarán, después de la comida, se transformó en un vacío total de la colmena. Se sabe que cuando una abeja reina toma la decisión de hacer un nuevo enjambre, se va lejos del anterior y no mira atrás.
En el video, los protagonistas tocan con palos unas latas repetidamente, para hacer creer a las abejas que hay una tormenta cerca y así conseguir que se refugiaran en la colmena suministrada, pero con la calma que se produjo durante la comida, las abejas comprendieron que el peligro había pasado y partieron raudas hacia su nuevo destino.



La enjambrazón, la migración de un sinnúmero de abejas con su reina para formar otra colmena, se produce cuando las princesas están ya prontas a nacer; en aquellos momentos se evidencia un apogeo en la colmena, una superabundancia, una superpoblación, una prosperidad que desemboca en la migración de una parte de la colmena junto a su antigua reina. La reina se va y deja su lugar a una de sus hijas-princesas que deberán luchar por el trono. Cuando vemos un enjambre volando o posado en alguna parte, se trata de una migración de abejas junto a su reina, que se han marchado a fundar una nueva colmena.

Antes de la enjambrazón, las obreras que van a partir agitan sus alas (cosa anormal dentro de la colmena, puesto que no aletean en condiciones normales, salvo las ventiladoras) y elevan muchísimo la temperatura a tal punto que a veces la miel se derrite. “La reina, que nunca se aparta de los panales del centro, recorre jadeante y desatenta la superficie de la multitud vehemente”. Durante la enjambrazón, de 60 a 70 mil abejas de las 80 o 90 mil dejan la colmena, en pleno apogeo de la abundancia. Si la colmena es pobre, ha sido saqueada o ha producido poco, no la dejan y no hay enjambrazón ni princesas.

Únicamente durante la enjambrazón es permitida la estadía de los zánganos dentro de la colmena, donde serán elegidos uno o varios amantes reales. Antaño se creía que la enjambrazón era una especie de locura fatal que sobrevenía a las abejas; también creía la gente, antes de estudios más minuciosos de las colmenas, que había un rey de las abejas, no sospechaban que era una reina. “Pero no es una emigración ciega, sino un sacrificio que parece razonado de la generación presente a la generación futura. Basta que el apicultor agrande el panal y destruya a las princesas todavía inertes para que la agitación se calme y la reina renuncie a ver el sol otro año más”. Cuando la enjambrazón es abortada, la reina reanuda su tarea materna que consiste en poner, siguiendo una espiral, de celda en celda, sin omitir ni detenerse, dos o tres mil huevos cada día.

El punto inicial de la enjambrazón de abejas se produce cuando la reina vieja decide por fin salir a fundar una nueva colmena; sale, gorda y pesada de tantos huevos que carga, y se posa sobre alguna de las ramas del árbol más cercano. Hay que recalcar que durante todo el tiempo de construcción, crecimiento y vida de la colmena, la reina permaneció a oscuras, no saliendo jamás. La enjambrazón es un manto dorado que vuela compacto hacia el árbol, un tilo, un peral, un sauce, …; entonces se forma un gran racimo.

Durante la enjambrazón, las abejas permanecen totalmente pacíficas, no pican, pierden todo su carácter agresivo, muy frecuente en las cercanías de la colmena o de la reina. Es como si se olvidaran de si mismas, embriagadas. “Es el tiempo en que el apicultor puede tomar el racimo sacudiendo la rama; las abejas caen como frutos sobre el cajón del campesino”. Si no hay nadie que lo recoja, como ocurre cuando no hay hombres, el racimo de abejas esperará a que vuelvan las exploradoras que partieron en todas las direcciones buscando un buen lugar para instalarse en lo que será la nueva colmena. Cuando han vuelto las exploradoras, se reúnen frente al racimo, y de alguna manera “discuten” sobre las posibilidades; se deciden luego de un tiempo, y todo el enjambre parte, en línea recta, y por lo general a un lugar bastante alejado. Cada una de las abejas que emigra lleva la miel y la química suficientes para empezar a construir de inmediato la nueva colmena. A las abejas les agrada mucho la oscuridad, como si la necesitaran; de hecho, trabajan cuando son jóvenes toda esa etapa de sus vidas en la oscuridad. Salir al sol pareciera un privilegio de las abejas adultas. Una vez que las abejas emigran, no vuelven a su antiguo hogar, aunque se las ponga al lado de la colmena natal. De colmena a colmena no se ayudan; se rompen todos los lazos de familia. Prefieren morir antes que volver; por eso, cuando emigran, lo hacen bien aprovisionadas.

Por otra parte, y como veremos más adelante, se da el caso en que a la primera enjambrazón le sigue otra, u otras. Los nuevos enjambres llevan cada cual una nueva reina siendo sus características similares a las del primero, claro que con algunas diferencias: los nuevos enjambres son menos numerosos que el primero, carecen de exploradoras y la nueva reina es más temeraria que la vieja reina emigrada de la colmena, ya que viaja mucho más lejos desde la primera etapa arrastrando a todas sus seguidoras; la nueva reina es virgen y un poco menos pesada puesto que no ha sido fecundada; en realidad es una princesa rodeada de seguidoras. Por tales motivos, los nuevos enjambres no tienen tantas posibilidades de sobrevivir, siendo su destino más azaroso que el del primer enjambre. Su vida va a depender de si el vuelo nupcial, efectuado apenas es encontrado un lugar para la nueva colmena, es realizado con éxito. Sin embargo, el entusiasmo característico de los enjambres no se altera, y todas las hermanas se agrupan para proteger a la reina o princesa virgen. Un hecho a resaltar en cuanto a los enjambres, es que todos ellos son bastante homogéneos entre sí, puesto que en todos es posible presenciar a las distintas clases (salvo las exploradoras en los enjambres secundarios) y se encuentran abejas de todas las edades. Ocurre también que el comportamiento de los nuevos enjambres no es estricto: a veces se juntan dos enjambres, en otros casos dos o tres nuevas reinas escapan a las guardianas y logran unirse al enjambre antes de que parta, o bien, en pleno vuelo, a la reina rodeada de zánganos se le ocurre realizar el acto amoroso, por lo que el enjambre alcanza alturas considerables.

En todo caso, lo que el apicultor realiza en aquellos momentos en que se deciden nuevos enjambres, es volver a meter el racimo en la vieja colmena y dejar que las reinas se entrematen hasta que una sola quede con vida, o bien, anticipándose a la decisión de las guardianas, retira de la colmena algunos panales y los devuelve alveolados pero sin miel.

La vida de las abejas

Mauricio Maeterlinck



sábado, 31 de julio de 2010

El Burrín de Isidoro





El burrín acuciado por unas ganas de conocer el Centro de Interpretación del Parque Natural de Ponga, se asomó a las puertas del mismo con todas las intenciones de entrar a fisgonear. Levantaba las orejas cuando del fondo del Centro salían sonidos de osos, lobos, pájaros etc. que pertenecen a los vídeos expuestos; se remiraba en los cristales de la puerta y hasta tuvo un inusitado anhelo sexual, desconociéndose los motivos.
El pollino insistía en entrar, pese a las pacientes formas que el responsable del Centro, Luis, ponía para hacerle desistir. Los visitantes se animaban con las caricias y el burrín permanecía expectante en la puerta. El asunto duro un rato y el animal no desistía. Por fin y con una suave maniobra, Luis consiguió alejar al pollino de la puerta, que se encamino carretera abajo. Era la hora de cerrar. video

Desde mi ventana y XIV


Punto y final a mi estancia en Ponga. Hay que volver al trabajo, a lo cotidiano; del frescor de los valles verdes, al calor de Extremadura; mirad que 20º hace en mi ventana.
Lo he pasado estupendamente, he conocido personas de todo tipo, muy felices, felices y medio pensionistas; personas de edad avanzada y de cuerda memoria. Por estas tierras, muchos de los humanos son longevos y en buena forma. Ya se sabe el dicho: Quédate con el 20% de hambre y vivirás más años.
Agradecer a todos los paisanos ponguetas, que me echaron una mano, me contaron sus historias, me acompañaron en visitas a lugares apartados, a fiestas resucitadas, que me invitaron a sus casas, que me permitieron fotografiarles, trabajando, en sus cocinas, en sus talleres, en las huertas. Gracias a todos por su acogida. Y a mis dos caseras, Lucina Alonso de Cazo y Regina Muñiz en Beleño, siempre prestas y atentas. Gracias a todos.

viernes, 30 de julio de 2010

Desde mi ventana XIII


Ésta era la imagen que se veía desde mi ventana, sobre las 9,30 de la mañana; esa nube blanca que copaba las alturas del Recuencu, no dejaba ver el azul del cielo. Esa nube anunciaba una mañana clara y soleada. Como los designios de Telefónica son inescrutables, en el Concejo de Ponga sólo llega la señal básica, o sea la conocida por GPRS, que va, como va; a veces a 2kb/s, a veces a 0,5Kb/s y a veces, como esta mañana... pues no va. Hemos estado sin cobertura como dos horas, jugando al escondite, ahora te veo, ahora no. ¡Qué paciencia!

El Centro de Interpretación del Parque Natural de Ponga












Definitivamente a la mayoría de los paisanos del concejo de Ponga, no les gusta el Centro de Interpretación del Parque Natural de Ponga. Y no les gusta, no por su contenido, que es ameno, didáctico y gráficamente estupendo, sino porque su diseño no se adecua al entorno que se pretende conservar en el Concejo. Dicen que incumple con las normativas de edificación que les exigen a ellos, para sus remodelaciones o futuras casas. Le llaman al Centro, el tanatorio, el almacén, el garaje... de todo menos bonito. En mi opinión choca bastante su arquitectura en éste entorno. Desde luego tiene aspecto de polideportivo, en la distancia. Al acercarse uno al Centro de Interpretación, la mirada se cruza con una casona centenaria y su galería de madera y con el hórreo de Alfonsín. Por la parte de atrás, el edificio se asemeja a un complejo comercial.
Se comenta que si al menos lo hubieran forrado de esas piedras que camuflan los ladrillos de nueva construcciones, pues quedaría más aparente. En fin que al paisanaje no le gusta el centro y muchos se desinteresan de su contenido. "Todavía no he ido a verlo", es frase habitual en las conversaciones sobre el Centro de Interpretación.
La impresión que da al visitante, es de un edificio funcional, que está en Beleño, pero serviría igual para Gijón o para Albacete.
Dicho esto, en su interior hay tres plantas visitables, con un notable despliegue de imágenes, a cual más bella e impresionante, realizadas por una larga nómina de autores. Al frente de las imágenes está César Hórreo y con él colaboran en el catálogo de fotos expuestas, nombres como Pedro Carrio, M.A. Castaño, J.M. Dalmau, Manuel Estébanez, María J. Fernández, Isolino Pérez, J.L. Valderrey entre otros. De la parte de contenidos, se encargó Gerardo López González. En la planta más baja, hay una escultura en piedra, obra de Yasmina Testón Salazar, que trata de reproducir el conocido Ídolo de Biamón. Toda la parte de montaje, carpintería etc. fue obra de Javier Fernández Gallinar.
En la entrada, en la parte alta, está expuesto un muñeco, a tamaño natural, que viste las ropas del Güirria, personaje principal y revoltoso de la fiesta que por estos lares se celebran los primeros de enero. La fiesta del Aguinaldo.
En la planta de entrada, a la izquierda del mostrador, está montado lo que podríamos dar en llamar, un árbol de la vida, realizado con múltiples piezas de variado origen etnográfico. Madreñas, fotos antiguas, barallones, colleras, cachapos, etc. También hay una alegoría a la emigración en forma de reproducción de la camioneta que hacía la ruta Cangas de Onís-Beleño, y que presentan como el vehículo del emigrante. Hay mapas y una proyección de video, así como un antiguo carro con patines que se usaba en la laderas, para llevar el abono de los gochus.
En la siguiente planta hacia abajo, hay murales fotográficos de lugares del Concejo con elementos arquitectónicos, plantas, etc. al fondo se reproduce un antiguo hogar con su escaño; la sala de proyecciones, hace un homenaje a una clase de una escuela y todo presidido por una amplia mesa, en el centro.
En la tercera planta baja, hay murales fotográficos realizados con multitud de imagenes de los pájaros que pueblan Ponga, así como de reproducciones epigraficas y la del ídolo de Biamón. Otra pantalla de video e imitaciones en miniatura con movimiento, de todos los artilugios que se pueden mover con agua, como batanes, ferrerías, aceñas, norias etc.
El centro está atendido por dos expertos, Luis González y Carmen González.

jueves, 29 de julio de 2010

Desde mi ventana XII



Anoche el orvallo nos visitó en Ponga. Después de un día radiante en donde se llego a superar los 30º en Beleño, por la tarde empezó a entrar una nube por el collado de Moande, en las alturas de Cazo y el calabobo hizo su trabajo. Por aquí se duerme con una manta. Desde luego estas tierras de Ponga, son estupendas para descansar.
Desde mi ventana, se ve el pico el Recuencu, conocido popularmente, por los paisanos de Beleño, como La Picu la Collada. Hoy sumido en una nube blanca, a modo de algodón de feria. Con el paso de las horas, se va cubriendo más y más el Recuencu.

miércoles, 28 de julio de 2010

Beleño: Flor de la muerte, adormidera de zorra




Siempre que me encuentro con un topónimo compuesto de un nombre: San Juan, seguido de una segunda parte, que indica pertenencia o señala una característica del terreno, geográfico, vegetal etc. de Beleño, siento curiosidad por saber su significado.

Ejemplos múltiples: El sustantivo guareña, significa, zona pantanosa, aguas estancadas, aguas que afloran a la superficie, pues en España tenemos 8 localidades que se llaman o contiene el topónimo de guareña: Guareña (Avila), Guareña (Badajoz), Tarazona de Guareña (Salamanca), Villaverde de Guareña (Salamanca), Castrillo de Guareña (Zamora), Vadillo de la Guareña (Zamora), Vallesa de la Guareña (Zamora), S. Pelayo de Guareña (Salamanca).

Visto esto, me pregunté ¿que sería el beleño? y he aquí lo que he encontrado en la red de la palabra beleño. Por cierto en España, no existe otra población que lleve Beleño en su nombre.

Estas notas son debidas a: Eduardo León Ruiz.

Los antiguos egipcios dejaron testimonio de sus conocimientos sobre el beleño en el Papiro de Ebers que data de unos 1500 años a.C. Se cree que los egipcios se valían del aceite de beleño para el alumbrado. Homero describió algunas bebidas mágicas cuyos efectos parecen indicar que el beleño era su principal ingrediente. Desde tiempos muy remotos se conoce la propiedad del beleño para mitigar el dolor y se empleaba para aliviar los sufrimientos de los sentenciados a tortura y muerte, ya que tiene la ventaja de que no sólo alivia el dolor sino que induce a un estado de completa inconsciencia. Además, el zumo hervido de esta planta, forma una jalea blanca y brillante, que puede usarse en pintura y las hojas se utilizan para teñir la lana de color aceitunado.

Etimología

Hyocamus, el nombre latino de la planta, viene del griego byos, cerdo, y Kyamos, haba. En opinión de Saury (18), ninguna explicación ha aclarado satisfactoriamente el porqué de esta denominación.

Identificación

Esta planta crece al borde de los caminos y en las zanjas, muros, escombreras, y en general, lugares con abundancia de nitrógeno.

Su tallo es cilíndrico y velloso, tiene hojas oblongas en tono oscuro y flores de un color amarillo pálido. La raíz es fusiforme y el fruto es una baya con semillas grisáceas de olor penetrante que muchos califican de "nauseabundo".

Composición

Los principios activos del beleño negro (Hyoscyamus niger) son la iosiamina y la hioscina.

Familia: Solanáceas

Distribución: Región mediterránea

Hábitat: Período de Floración (aproximado): Enero-Mayo

Descripción:

Especie bienal, su tallo es cilíndrico y velloso, tiene hojas oblongas en tono oscuro con incisiones en los bordes y flores de un color amarillo pálido con la garganta purpúrea. Puede alcanzar hasta el medio metro de altura. Las flores se agrupan en inflorescencias densas. La raíz es fusiforme y el fruto es una baya con semillas grisáceas de olor penetrante que muchos califican de "nauseabundo".

Curiosidades:

Esta especie se encuentra dentro de una familia de plantas, las solanáceas, que han sido asociadas desde muy antiguo con la brujería y la magia. En esta familia se encuentran especies tan inofensivas como la patata y el tomate, y otras más peligrosas por su toxicidad entre las que merecen destacarse la belladona (Atropa belladonna), el estramonio (Datura stramonium) y el Beleño negro (Hyosciamus niger). Estas últimas, se caracterizan por el hecho de que, debido a su composición, pueden originar trastornos del Sistema Nervioso Central. El cuadro clínico producido por estas especies se caracteriza por los siguientes síntomas: sequedad de boca, visión borrosa, midriasis (dilatación de las pupilas), rubicundez (rubefacción), palpitaciones, taquipnea (respiración rápida y agitada), agitación psicomotriz, alucinaciones y, a dosis elevadas, incluso coma y paro respiratorio. El alcaloide más importante, presente en esta especie es la L-hiosciamina que se encuentra en todas las partes de esta planta, junto con cantidades variables de atropina y escopolamina.

El nombre de beleño deriva del latín Belenus, dios galo al que se le consagró esta planta, con la que los galos envenenaban sus flechas. Asimismo el nombre de esta planta originó el verbo embeleñar (adormecer con beleño).

Por último, y para que no todo lo relacionado con esta planta sea negativo, se sabe que antaño, antes del descubrimiento del cloroformo, se usó esta planta para adormecer a los pacientes que fuesen a ser intervenidos quirúrgicamente.


Desde mi ventana XI


El tiempo se estabiliza en Ponga, en esta semana todos los días han amanecido sin nubes en la lontananza. Ayer rondamos los 28º y entre los paisanos el comentario era: "hoy si que pega el sol".
Desde mi ventana muestra hoy, una campa de se halla en todas las fotos publicadas, pero dándole un lugar de honor. Antaño fue de una misma familia; con el tiempo, se hizo una división y ahora se puede ver el resultado.
En ella se notan dos partes, una limpia de maleza, preparada para el ganado o la recogida de hierba, la segunda comida por el monte. El yin y el yang de la campa. Como la vida misma.

martes, 27 de julio de 2010

Desde mi ventana X


Lo que se ve hoy desde mi ventana es el atardecer. La luces del día van cayendo tamizadas por una densa nube blanca, que poco a poco se adueña de las alturas de Beleño y que nos envuelve con su manto.

El ídolo de Biamón





El primer contacto que tuve con el llamado Ídolo de Biamón, fue en la visita que hice a esta aldea, el día de la fiesta recuperada de Viboli. Me llevaron hasta allí, Manolo y Lucina de Cazo.
Nos fuimos a dar una vuelta por caserío abandonado y en la esquina de una estrecha calle, enfrente de la puerta de la antigua casa conocida como "la del carpintero", se encuentra la piedra. A simple vista se parece a las piedras esquineras, que se colocaban en las calles para evitar que el roce de los carros fueran tirando la misma, pero ésta es natural.
Sorprende la sencilla ejecución de la cara tallada en la parte superior derecha, que recuerda a una mascara o tótem africano, de ojos rasgados, labios protuberantes y abiertos.
Debajo de la cara, hay tres incisiones en forma de semicírculos, de difícil comprensión y uno más en vertical, que conforma una especie de "T"; después la piedra parece llegar al suelo sin más labra, muy tupida de plantas.
En la parte superior de la citada piedra esquinera, donde se forma un plano casi horizontal, se percibe un grabado en forma de tridente, que recuerda a una representación antropomorfa esquemática. La cabeza y el cuerpo sería la incisión vertical, que sostendría a unos brazos levantados hacia arriba. Del derecho parece apreciarse unas rayas que bien podrán representar los dedos. Desde luego recuerda a otros petroglifos descritos en estelas de guerreros o a pinturas esquemáticas de cuevas del paleolítico. Habrá que profundizar en el asunto.
He de confesar que no tengo una mejor foto del grabado, pues ha sido al ampliar la imagen de la cara, cuando lo he apreciado.
En el lado izquierdo de la piedra, se encuentra una cruz patada, a modo de las que usaban como insignia los Templarios, muy corrientes en los dinteles de muchas puertas de pueblos y ciudades. Debajo de la cruz, una fecha 1976. Por último, enmarcada en una especie de escudo heráldico, tres iniciales MLR, que pertenecen al autor de la cara descrita, el carpintero que vivía enfrente D. Moisés López Rivero, que la hizo a modo de despedida, cuando dejó atrás su pueblo, Biamón.
Estos datos están corroborados por dos personas, D. José M. Marías,— el Beyusco—, residente ahora en Beleño y que cuando abandonó, en la adolescencia, su pueblo de nacimiento Biamón, no recuerda ninguna cara en esa piedra y por D. Manuel Hortal, —Lolo el cabrero—, cuñado del Sr. López autor del ídolo de Biamón.

lunes, 26 de julio de 2010

Desde mi ventana IX



San Juan de Beleño se ha despertado sin un asomo de nubes por el horizonte montañoso. Parece que por fin se afianza el verano en Ponga; ya van tres días claros y límpidos.
Mis vecinas del nido de golondrinas del alero, parece que me estaban esperando posadas en las cuerdas de la ropa y asomadas a mi ventana cerrada.
Éste se ha levantado más tarde hoy. (digo yo que pensarían)
Y es cierto, anoche me quedé viendo en Dvd la película del morbo veraniego, Jamón, Jamón, de Bigas Luna.

domingo, 25 de julio de 2010

Desde mi ventana VIII

















El sol por segundo día consecutivo calienta la atmósfera de S. Juan de Beleño. Eso hace que multitud de golondrinas revoloteen por doquier. Una de ellas me ha hecho una visita, colándose por la ventana, agitando sus alas a modo de saludo, para rauda, salir pitando hacia el cielo.
En el alero de la casa en donde me alojo, como en tantas otras, existe un nido de golondrinas. Año tras año vuelven para anidar, poniendo sus huevos. La casa tiene ahora dos nuevos inquilinos. Son como una familia emigrada, que retorna en verano.

Anoche nos visitó la Luna


Desde que estoy en Ponga, pocas veces he podido ver la luna diáfana que anoche se percibía en los cielos de S. Juan de Beleño. Su luz daba al panorama desde mi ventana, un aire mágico. Así se veía el S. Juan nocturno iluminado por la luna.

sábado, 24 de julio de 2010

Desde mi ventana VII


El cielo está despejado, sin apenas un ápice de nubes, la atmósfera límpida, cantan multitud de pajarillos y las golondrinas hacen sus piruetas matinales.

viernes, 23 de julio de 2010

Desde mi ventana VI


Se abren grandes claros en el cielo de Beleño. Ayer orvalló toda la tarde. Hoy parece que podrá secar la ropa.

jueves, 22 de julio de 2010

El señor María

D. José María María Díaz, nacido en Biamón, en 1916, nos cuenta como se las arreglaba para ir a la escuela diariamente, lloviera o nevara, desde su aldea hasta Casielles, en donde estaba la escuela. video

Desde mi ventana V


La luz del sol enseñorea hoy las cumbres que rodean a Beleño, dando a la vista una claridad cristalina, sobresaltando las sombras de las luces, llenando de color el paisaje.

miércoles, 21 de julio de 2010

Desde mi ventana IV


Hoy nos visita en Beleño, el Orvallo, lluvia fina del estilo del Sirimiri, del Calabobos, que cae con pausa sobre el paisaje y el paisanaje.

martes, 20 de julio de 2010

Desde mi ventana III


Hoy Beleño amanece cubierto de nubes, que se enseñorean sobre el valle del Cabañil, cubriendo los picos alrededor del Sovancio.